Posted by fernanda On September - 15 - 2011 0 Comment

9 de junio, 2006. La Haya. Argentina y Uruguay presentaron sus argumentos orales en la Corte Interncional de Justicia (CIJ), sobre las dos controvertidas pasteras en construcción sobre el Río Uruguay.

El conocido abogado internacional ambientalista Alan Boyle, representando a Uruguay, y Philippe Sands el contrincante Británico quien representa a Argentina, son las referencias internacionales legales en el caso. La prensa latinoamericana ha tomado como referencia, para hacer una analogía del encuentro, el campeonato mundial de fútbol que se inicia hoy en Alemania. Cada equipo lleva, aproximadamente, la misma cantidad de representantes que llevan los países al mundial. La disputa Boyle-Sands, quienes se conocen muy bien, dijo un medio nacional local, es como una eventual confrontación entre Lionel MESSI y el astro, Ronaldinho.

Argentina, quien hizo su presentación inaugural en la CIJ, inició con Romina Picolotti (fundadora de CEDHA) y Susana Cerruti (del Ministerio de Relaciones Exteriores) resumiendo el pedido de Medidas Cautelares para forzar a Uruguay a detener las obras y describiendo el riesgo que implican las pasteras al recurso del río. Argentina argumenta el daño inminente e irreversible al río y a las comunidades locales impactadas. Las pasteras verterían al río, en su vida útil durante 40 años, el equivalente de más de 2000 edificios Empire State de Nueva York repletos de agua contaminada. Philippe Sands, el volante central legal con la camiseta argentina, atacó a Uruguay por su negación a proteger el régimen del Río Uruguay y a brindar a la Argentina información, consulta y la oportunidad de acceder a la justicia por estos emprendimientos, poniendo el riesgo ambiental de los mismos sobre el Estado Uruguayo.

Gros Espeil, el diplomático Uruguayo, Embajador en Paris y cabeza de la escuadra legal uruguaya, presentó una línea defensiva de cuatro hombres, argumentando que su país tiene altos méritos ambientales a nivel internacional, ya que, según un índice de países en materia de desarrollo sostenible, Uruguay ocupa el primer lugar latinoamericano, y el tercero en el mundo, luego de Finlandia (1) y Noruega (2). Es una trivialidad del caso, pero Finlandia es el país de origen de la pastera Botnia y Noruega, coincidentemente, es país cede de la Fundación Sophia, quien le galardonó a Picolotti, recientemente, uno de los más prestigiosos premios internacionales justamente en materia de “desarrollo sostenible”, en parte por su lucha en este caso.

Los argumentos del Estado Uruguayo se enfocan en la supuesta inocuidad de las pasteras y sugieren que el método ECF Kraft, a utilizarse en las plantas, no contamina y que, según Boyle, “no habrá impacto acumulativo”. Boyle declara que la CFI del Banco Mundial apoya a estos proyectos por su responsabilidad social y ambiental, y que utilizarán la Mejor Tecnología Disponible (MTD) de acuerdo a estándares europeos. Ambas afirmaciones fueron desmentidas por el mismo presidente del Banco Mundial, quien informó a Tabaré Vasques, el presidente uruguayo, que el Banco Mundial no da aún los créditos a estos emprendimientos, porque falta información técnica para garantizar que no contaminen. El informe Hatfield, contratado por la CFI, y al que Uruguay se refirió en múltiples oportunidades en los alegatos, también indica que aún no se sabe si las pasteras utilizarán las mejores tecnologías, y que en realidad, no contemplan las más recientes mejoras en las mismas.

El medio-campo uruguayo argumenta que las pasteras están aún en construcción y, por lo tanto, no hay aún violación de derechos a los argentinos y que no hay daño inminente para fundar las medidas previsionales.

Boyle indicó que el Río Uruguay es profundo y que su caudal disipará el efluente contaminado de las pasteras. Irónicamente, el Río Uruguay es famoso por su escasa profundidad y porque, en muchos sitios, es casi enteramente cruzable a pie. Los barcos tienen dificultades de navegarlo en tiempos de poca agua, y muchas veces se quedan estancados en su arena. Boyle también argumenta que la tecnología a utilizarse por las plantas NO vertirá dioxinas y furanos a las aguas, un punto clave en la acusación argentina. Finalmente, Boyle llama la atención a las plantas pasteras contaminantes de la Argentina, que según la postura uruguaya, no se acercan a la calidad de plantas celulósicas de Brasil, Chile y Uruguay. Sería importante recalcar que estas pasteras han sido el objeto de numerosas denuncias, focos de contaminación y protestas comunitarias de comunidades impactadas. Una de las pasteras argentina, la peor (Celulosas Argentinas), pertenece a un ex-Presidente Uruguayo.

Hoy ambos países presentan su réplica.

Para más información contactar a:

Jorge Daniel Taillant
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