Posted by fernanda On September - 15 - 2011 0 Comment

Stakeholders locales, por primera vez desde el comienzo del conflicto de las pasteras, lograron cortar todas las vías terrestres entre Argentina y Uruguay desde el viernes pasado, mientras que la crisis sobre la instalación de la fábrica pastera se profundiza

Por unas horas durante el momento de mayor flujo turístico hacia Uruguay el fin de semana, los vehículos no podían cruzar la frontera por ningún paso terrestre ya que estaban cortados por los stakeholders locales, quienes siguen en contra la instalación de la planta más grande de Botnia, aún en construcción. Tres arterias críticas forman las puntas de movimiento entre Argentina y Uruguay, en donde tres puentes internacionales unen las ciudades de Concordia-Salto, Colón-Paysandú y Gualeguaychú-Fray Bentos. Los tres pasos fueron cortados desde la tarde del viernes, momento clave para el recambio turístico. Los stakeholders también manifestaron por primera vez frente de la terminal de Buquebus, por la cual los pasajeros cruzan por agua hasta Uruguay. La policía de Argentina vigiló la terminal para asegurar acceso público. Crecen las tensiones entre los stakeholders y el gobierno. (ver foto arriba, CLARIN).

Los intentos del Gobierno Argentino para disuadir a los stakeholders fracasaron, incluyendo los esfuerzos del Gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, quien mandó personas para convencer a los asambleístas en Colón para que se retiren de la ruta. El corte logrado el viernes fue el primer corte TOTAL desde que el movimiento ambiental social empezó en el 2005, ya que siempre hubo un punto de movimiento terrestre entre los países. El movimiento de los stakeholders locales que se opone la instalación del más controvertido proyecto de pasteras (que se ubica en la frontera), teme que la inversión mate el turismo local y cambie permanentemente el ambiente natural y el Río Uruguay (el río es una arteria importante de la región menos contaminada). Sponsors del proyecto han ignorado la oposición local.

Botnia no logró a convencer a las comunidades locales en Argentina de que su proyecto llevará prosperidad y riqueza a los Argentinos, y pretende no darse cuenta del conflicto internacional bilateral y socio-internacional que sucede a causa de su elección del sitio para facilitar la producción más grande de América Latina. El Banco Mundial, culpable por no demandar que Botnia cumpla con estándares internacionales en las etapas iniciales del diseño del proyecto, y por no insistir en que Botnia busque la aprobación local para que siga con su inversión, decidió proveer prestamos a Botnia, a pesar de una auditoría critica realizada por su propia Ombudsman de Cumplimiento que acordó que el proyecto viola las Salvaguardias Ambientales y Sociales. El Grupo ING de los países bajos, un gran banco multinacional que estuvo al punto de invertir en el proyecto Botnia, sacó U$S 480 millones según las conclusiones del Ombudsman. Calyon, de Francia, NIB de la región nórdica, y Finnvera (una agencia de crédito estatal de Finlandia), están al punto de invertir, pero no han anunciado al público su apoyo

La Corte Internacional de Justicia todavía debe entregar un fallo en relación al cumplimiento del derecho internacional de parte de Uruguay por aprobar la instalación de una industria contaminante sobre la frontera sin consultar Argentina, y ha advertido a Uruguay que podría ordenar el retiro del proyecto Botnia desde el sitio si se mantienen los alegatos de Argentina. Otras denuncias legales con relación al caso quedan abiertas en tribunales internacionales, y en cortes Uruguayas y Argentinas, mientras de que las organizaciones de la sociedad civil persiguen denuncias en varios foros por las violaciones de Botnia a las Líneas Directrices de la OCDE, Principios de Ecuador, entre otras.

Daniel Taillant – Centro de Derechos Humanos y Ambiente CEDHA

0054-0351 4256278

jdtaillant@cedha.org.ar