Posted by fernanda On September - 15 - 2011 0 Comment

A raíz de los graves accidentes que se vienen sucediendo en el marco de la construcción de BOTNIA, la controvertida pastera ubicada en la frontera entre Argentina y Uruguay, el gobierno uruguayo se puso en alerta, y se vio en la necesidad de extremar sus exigencias a BOTNIA sobre los controles por impacto ambiental, y sobre medidas que garanticen la seguridad y salubridad de sus trabajadores.

El ministro de Medio Ambiente, Mariano Arana, declaró a un diario argentino que “la empresa no podrá comenzar a producir hasta tanto la totalidad de las indicaciones de las normativas, no se cumplan a cabalidad”. Recordó además que falta “la autorización, antes de la puesta en funcionamiento normal de la planta [ ], que es la autorización ambiental de operación”. Y añadió que la fábrica podrá operar “solamente cuando la totalidad de los informes estén pulcramente señalados, analizados y autorizados con las indicaciones complementarias que habrá de realizar”.[1].

Esta situación derivó en versiones sobre una posible postergación de la apertura formal de la fábrica de celulosa. Sin embargo, pareciera que la voluntad de Botnia, y del propio gobierno oriental, es otra. BOTNIA insiste, pese a los graves incidentes ocurridos que involucran severos casos de intoxicación, personas hospitalizadas y con miembros amputados, e inclusive muertes, en mantener el cronograma inicial y en que se cumplan los plazos previstos, y nada parece torcer su decisión de comenzar a producir en septiembre. Por su parte, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez confirmó que el miércoles de la semana próxima participará en el acto de inauguración del puerto que en Nueva Palmira usará Botnia para exportar la pasta de celulosa a Europa y Asia.

[1] www.lanacion.com.ar

 

Angeles Pereira

angeles@cedha.org.ar